El psicoanálisis, fundado por Sigmund Freud a finales del siglo XIX, no solo revolucionó la psicoterapia al explorar los trastornos neuróticos, sino que también abrió una nueva comprensión del ser humano y su inconsciente. Más allá de tratar síntomas como fobias, ansiedad o depresiones, permite a cualquier persona —“sana” o con malestar— acceder a sus propios procesos mentales, favoreciendo el autoconocimiento y la transformación personal.

En este artículo exploramos cuándo acudir al psicoanalista, cómo los síntomas reflejan conflictos internos y por qué, paradójicamente, aquello que nos hace sufrir puede ser fuente de goce. Una mirada profunda sobre la mente humana, el deseo y la construcción de la salud psíquica.