El complejo de Edipo y los tres tiempos lógicos de Lacan nos muestran que la identidad no es fija, sino un proceso que se construye desde la infancia. La interacción con la madre, la función del padre y la internalización de la ley simbólica configuran quiénes somos, cómo deseamos y cómo nos ubicamos en la sociedad. Comprender estos procesos revela la profunda influencia de nuestra historia temprana en la vida adulta y en nuestras relaciones.
En este artículo exploramos cuándo acudir al psicoanalista, cómo los síntomas reflejan conflictos internos y por qué, paradójicamente, aquello que nos hace sufrir puede ser fuente de goce. Una mirada profunda sobre la mente humana, el deseo y la construcción de la salud psíquica.