La identidad humana no es fija ni estable; fluye y se transforma con nuestras experiencias, relaciones y lenguaje. Según Lacan, cada encuentro, cada palabra y cada reflexión nos atraviesa, revelando un sujeto en constante construcción. Explorar quiénes somos realmente implica aceptar la incertidumbre, observar nuestra subjetividad y abrirnos a un proceso continuo de autoconocimiento.
En este artículo exploramos cuándo acudir al psicoanalista, cómo los síntomas reflejan conflictos internos y por qué, paradójicamente, aquello que nos hace sufrir puede ser fuente de goce. Una mirada profunda sobre la mente humana, el deseo y la construcción de la salud psíquica.