Lacan y Heidegger nos muestran que el sujeto humano no es una identidad fija, sino un proceso en constante construcción. Mientras Heidegger nos invita a pensar nuestra existencia consciente y la relación con el mundo, Lacan revela cómo deseo, lenguaje y realidad interactúan a través de los registros Real, Simbólico e Imaginario. Explorar esta convergencia es adentrarse en los misterios del ser y del inconsciente, un viaje hacia lo que sentimos, pensamos y aún no comprendemos.
En este artículo exploramos cuándo acudir al psicoanalista, cómo los síntomas reflejan conflictos internos y por qué, paradójicamente, aquello que nos hace sufrir puede ser fuente de goce. Una mirada profunda sobre la mente humana, el deseo y la construcción de la salud psíquica.
Entre lo que sentimos y lo que decimos
Freud y Lacan nos muestran que el sujeto no es una identidad fija, sino un entramado en tensión entre lo que sentimos, lo que decimos y lo que se nos escapa. Freud reveló el conflicto interno entre ello, yo y superyó, mientras que Lacan mostró que el inconsciente está estructurado como un lenguaje: somos hablados por nuestras palabras, por el deseo y por la cultura que nos precede. Una mirada profunda al sujeto como proceso en constante construcción, entre lo simbólico, lo imaginario y lo real.
En este artículo exploramos cuándo acudir al psicoanalista, cómo los síntomas reflejan conflictos internos y por qué, paradójicamente, aquello que nos hace sufrir puede ser fuente de goce. Una mirada profunda sobre la mente humana, el deseo y la construcción de la salud psíquica.