Las dos estructuras lógicas fundamentales de Jacques Lacan: el Sofisma de los Prisioneros (1945) y los Tres Tiempos del Complejo de Edipo (1950s).
La tesis central es que ambas construcciones comparten un patrón idéntico de tiempo lógico (Instante de ver, Tiempo para comprender, Momento de concluir) que demuestra que el sujeto no es un ser, sino un efecto temporal.
Se argumenta que la certeza humana no es solitaria ni computacional, sino intersubjetiva (depende de la espera del Otro) y se produce solo en el acto de jugársela. Esta misma lógica se aplica a la constitución del sujeto sexuado en el lenguaje, desde la dualidad imaginaria hasta la asunción de la castración universal y la Ley simbólica.